Anuncios  

Banner

Web Ayuntamientos  

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Rios y Lagos

 

Río Cabrera

PDFImprimirE-mail
 

El Río Cabrera

El río Cabrera nace en la vertiente Norte de la Sierra de Ea Cabrera baja; y ambos, sierra y río, le regalan un hermoso nombre a esta preciosa comarca. Y la sierra, el lago, la laguna y su entorno son tan divinamente hermosos, que han merecido, también, ser declarados Monumento Nacional.

El primer afluente del río Cabrera es el río Faeda, nacido en el Alto del mismo nombre, paso para la Sanabria zamorana. Pasado el Arroyo de Trabazos, el Cabrera recibe otro afluente, pequeño para llamarse río, para llamarse arroyo, grande: El arroyo o río Santa Eulalia, que cruzando Ambasaguas, desemboca en el río Cabrera frente a Quintanilla de Fosada. Entre Nogar y Saceda, el Cabrera se traga al torrentoso río Cabo que, nacido a la sombra de Silla de la Yegua, cruza el paraíso de Caprada, donde recoge nada menos que las puras aguas de cinco afluentes. En río Cabo bebían su caudal cuatro de los siete “carriles” o canales romanos. Antes de desembocar en el Cabrera, el Arroyo de Barcena riega numerosos prados de Castrillo, mientras que el Arroyo de la sierra pone en movimiento muchos molinos de Odollo. El Arroyo de Valdeolleras, también llamado de Ulleiros, le besa los pies a la muy visitada Virgen del Valle, Patrona de La Cabreras. A unos 250 metros del Arroyo de Ulleiros, pero en la vertiente Sur del río Cabrera, éste recibe las aguas de un verdadero río. Hasta el primer tercio del siglo XX, lo honraban con el céltico nombre de Ulber; hoy, lo llaman río Silván. Riega praderas de Silván, Lomba y Sigüeya, y en sus márgenes rinden copiosos frutos grandes nogales y castaños, Todo su curso estaba sembrado de molinos harineros hace ya tiempo.

Casi una legua tendremos que caminar antes de encontrar el primer arroyo digno de mención, denominado Valdecorrales, arroyo en verano y río en invierno, cuyas aguas enfriaban los lingotes de mineral de hierro, que se fundían en la antiquísima Herrería de Llamas, mandado construir en la primera edad media, por el monasterio de Montes, y aniquilada por un horrible incendio, en los inicios del siglo XX. Y ya nos quedan sólo por recontar el río Benuza, formado por el Arroyo de El Real y por el arroyo Sotillo, y que en su desembocadura riega una muy hermosa pradería arbolada; y el Arroyo Rozana, que nacido bajo el paisaje lunar de las Peñas de Ferradillo, transforma las huertas del alegre y amable pueblo de Pombriego en un paraíso multicolor.

En adelante, el río Cabrera, no recibirá más ayudas de otros ríos o arroyos; pero no las necesita: Su caudal es autosuficiente para regar las hermosas praderas existentes entre Pombriego y Castro; para convertir la fuerza del agua en energía y en luz eléctricas en el siempre recordable pueblo de Castroquilame; para regar extensas praderas en las Vegas de Yeres, que vive en la amable paz de una agro fácil y de una selecta ganadería. Y aún le sobra caudal para regar, florecer y fructificar los prados y las huertas de la encantadora Villa que debe su nombre y que tuvo su origen en un medieval puente de piedra labrada y de un solo y amplio arco, construido o mandado construir por Froilaz I, hijo y heredero del rey Fruela II.

 

El río Cabrera nace en la vertiente Norte de la Sierra de Ea Cabrera baja; y ambos, sierra y río, le regalan un hermoso nombre a esta preciosa comarca. Y la sierra, el lago, la laguna y su entorno son tan divinamente hermosos, que han merecido, también, ser declarados Monumento Nacional.

El primer afluente del río Cabrera es el río Faeda, nacido en el Alto del mismo nombre, paso para la Sanabria zamorana. Pasado el Arroyo de Trabazos, el Cabrera recibe otro afluente, pequeño para llamarse río, para llamarse arroyo, grande: El arroyo o río Santa Eulalia, que cruzando Ambasaguas, desemboca en el río Cabrera frente a Quintanilla de Fosada. Entre Nogar y Saceda, el Cabrera se traga al torrentoso río Cabo que, nacido a la sombra de Silla de la Yegua, cruza el paraíso de Caprada, donde recoge nada menos que las puras aguas de cinco afluentes. En río Cabo bebían su caudal cuatro de los siete “carriles” o canales romanos. Antes de desembocar en el Cabrera, el Arroyo de Barcena riega numerosos prados de Castrillo, mientras que el Arroyo de la sierra pone en movimiento muchos molinos de Odollo. El Arroyo de Valdeolleras, también llamado de Ulleiros, le besa los pies a la muy visitada Virgen del Valle, Patrona de La Cabreras. A unos 250 metros del Arroyo de Ulleiros, pero en la vertiente Sur del río Cabrera, éste recibe las aguas de un verdadero río. Hasta el primer tercio del siglo XX, lo honraban con el céltico nombre de Ulber; hoy, lo llaman río Silván. Riega praderas de Silván, Lomba y Sigüeya, y en sus márgenes rinden copiosos frutos grandes nogales y castaños, Todo su curso estaba sembrado de molinos harineros hace ya tiempo.

Casi una legua tendremos que caminar antes de encontrar el primer arroyo digno de mención, denominado Valdecorrales, arroyo en verano y río en invierno, cuyas aguas enfriaban los lingotes de mineral de hierro, que se fundían en la antiquísima Herrería de Llamas, mandado construir en la primera edad media, por el monasterio de Montes, y aniquilada por un horrible incendio, en los inicios del siglo XX. Y ya nos quedan sólo por recontar el río Benuza, formado por el Arroyo de El Real y por el arroyo Sotillo, y que en su desembocadura riega una muy hermosa pradería arbolada; y el Arroyo Rozana, que nacido bajo el paisaje lunar de las Peñas de Ferradillo, transforma las huertas del alegre y amable pueblo de Pombriego en un paraíso multicolor.

En adelante, el río Cabrera, no recibirá más ayudas de otros ríos o arroyos; pero no las necesita: Su caudal es autosuficiente para regar las hermosas praderas existentes entre Pombriego y Castro; para convertir la fuerza del agua en energía y en luz eléctricas en el siempre recordable pueblo de Castroquilame; para regar extensas praderas en las Vegas de Yeres, que vive en la amable paz de una agro fácil y de una selecta ganadería. Y aún le sobra caudal para regar, florecer y fructificar los prados y las huertas de la encantadora Villa que debe su nombre y que tuvo su origen en un medieval puente de piedra labrada y de un solo y amplio arco, construido o mandado construir por Froilaz I, hijo y heredero del rey Fruela II. 

 

 

El Lago de La Baña

PDFImprimirE-mail
 

El Lago de La Baña

El lago de la Baña está ubicado en el extremo suroccidental de la provincia de León, donde confluyen la Sierra de Mina y la Sierra de la Cabrera, su origen y configuración geomorfológica responden al más clásico de los modelos de la erosión glaciar. Con una superficie de aproximadamente 0,075 kilómetros cuadrados, el lago aparece rodeado de un perfecto circo glaciar, que a su vez está rematado por las altas cumbres (sobrepasan los 2.000 metros de altura) de Peña Trevinca y Peña Surbia. Desde el punto de vista geológico destaca la bien conservada y enorme morrena glacial, compuesta por lajas de pizarra, que sirve para cerrar este lago en el que tiene sus fuentes uno de los más importantes afluentes del Sil: el río Cabrera.

El lago de la Baña está ubicado en el extremo suroccidental de la provincia de León, donde confluyen la Sierra de Mina y la Sierra de la Cabrera, su origen y configuración geomorfológica responden al más clásico de los modelos de la erosión glaciar.

Con una superficie de aproximadamente 0,075 kilómetros cuadrados, el lago aparece rodeado de un perfecto circo glaciar, que a su vez está rematado por las altas cumbres (sobrepasan los 2.000 metros de altura) de Peña Trevinca y Peña Surbia.

 

El Lago de Truchillas

PDFImprimirE-mail
 

El Lago de Truchillas

Presidido por los 2.122 metros de altitud del pico Vizcodillo, máxima altura de la Sierra de la Cabrera, se extiende el Lago de Truchillas. Al igual que el de La Baña, su origen es consecuencia de la intensa erosión que los hielos cuternarios llevaron a cabo en las vertientes septentrionales de estas antiguas montañas compuestas principalmente por materiales pizarrosos y cuarcíticos.

A pesar de que la intensa presión antrópica ha reducido considerablemente la vegetación originaria de la zona, todavía se conservan unas buenas muestras de aquella. Además de las manchas de roble rebollo, destacan, por su importancia botánica, los bosquetes mixtos de abedules, tejos, acebos y serbales. Las laderas en las que está enclavado el lago aparecen cubiertas por un denso matorral de brezo, retama y enebro rastrero.

La fauna que vive en el entorno de estos lagos glaciares posee también un elevado interés ecológico. En la misma zona viven juntos el mayor depredador europeo, el lobo ibérico, y el mas pequeño y raro de los mamíferos continentales: el Desmán del Pirineo.

Presidido por los 2.122 metros de altitud del pico Vizcodillo, máxima altura de la Sierra de la Cabrera, se extiende el Lago de Truchillas. Al igual que el de La Baña, su origen es consecuencia de la intensa erosión que los hielos cuternarios llevaron a cabo en las vertientes septentrionales de estas antiguas montañas compuestas principalmente por materiales pizarrosos y cuarcíticos.

A pesar de que la intensa presión antrópica ha reducido considerablemente la vegetación originaria de la zona, todavía se conservan unas buenas muestras de aquella. Además de las manchas de roble rebollo, destacan, por su importancia botánica, los bosquetes mixtos de abedules, tejos, acebos y serbales. Las laderas en las que está enclavado el lago aparecen cubiertas por un denso matorral de brezo, retama y enebro rastrero.

La fauna que vive en el entorno de estos lagos glaciares posee también un elevado interés ecológico. En la misma zona viven juntos el mayor depredador europeo, el lobo ibérico, y el mas pequeño y raro de los mamíferos continentales: el Desmán del Pirineo.

 

   

El Río Eria

PDFImprimirE-mail
 

El Río Eria

El río Eria, nacido en la vertiente Sur del Teleno, se dirige hacia el Sur, por Corporales, para orientarse a mitad de camino entre Baillo y Truchas, hacia el Este, y despedirse de La Cabrera en el límite entre Manzaneda la Valdería. Sus afluentes son muchos, pero sólo nombraremos a los principales. Antes de su entrada en la Villa de Corporales, ya recibe el cristalino aporte del Arroyo Veicilla, que tiene por cuna las rocas del Alto de La Chana (1.780 m); y a solo un kilómetro de este primer aporte, ya se le suma el Arroyo Manzanal, cinta de plata que a Corporales divide en dos. Entre Corporales y Truchas, sólo recibe una visita digna de mención: La del río Iruela. En Truchas, el Eria ya recibe el abrazo perenne del río Truchillas, nacido en líquida cuna del Lago del mismo nombre. Y este paradisíaco conjunto es tan bello y asombroso, que ha merecido ser declarado Monumento Nacional.

En el gran Río Pequeño, en que se da la siguiente paradoja: Sumando las larguras de sus incontables afluentes, aventaja, a pesar de llamarse pequeño, la longitud del arbolado y empraderado Eria. Un detalle a no olvidar: El río Eria se despide de la Cabrera, entre Manzaneda y Morla, a 1.092 m de altitud.

La cuenca alta del Eria está sometida aún en la actualidad a un proceso de captación progresiva por parte del río Cabrera, iniciado a partir del basculamiento de bloques hacia la cuenca del Sil durante la orogenia alpina. Este hecho salta a la vista cuando se franquea la divisoria Sil-Duero por el alto de Peña Aguda y se aprecia el gran desnivel entre el cauce del Eria, que discurre por allí a unos 1200 m de altitud, y el del Cabrera, que lo hace a unos 800m. El gran desnivel se salva apenas 3 Km en línea recta.

El río Eria, nacido en la vertiente Sur del Teleno, se dirige hacia el Sur, por Corporales, para orientarse a mitad de camino entre Baillo y Truchas, hacia el Este, y despedirse de La Cabrera en el límite entre Manzaneda la Valdería. Sus afluentes son muchos, pero sólo nombraremos a los principales. Antes de su entrada en la Villa de Corporales, ya recibe el cristalino aporte del Arroyo Veicilla, que tiene por cuna las rocas del Alto de La Chana (1.780 m); y a solo un kilómetro de este primer aporte, ya se le suma el Arroyo Manzanal, cinta de plata que a Corporales divide en dos. Entre Corporales y Truchas, sólo recibe una visita digna de mención: La del río Iruela. En Truchas, el Eria ya recibe el abrazo perenne del río Truchillas, nacido en líquida cuna del Lago del mismo nombre. Y este paradisíaco conjunto es tan bello y asombroso, que ha merecido ser declarado Monumento Nacional.

En el gran Río Pequeño, en que se da la siguiente paradoja: Sumando las larguras de sus incontables afluentes, aventaja, a pesar de llamarse pequeño, la longitud del arbolado y empraderado Eria. Un detalle a no olvidar: El río Eria se despide de la Cabrera, entre Manzaneda y Morla, a 1.092 m de altitud.

La cuenca alta del Eria está sometida aún en la actualidad a un proceso de captación progresiva por parte del río Cabrera, iniciado a partir del basculamiento de bloques hacia la cuenca del Sil durante la orogenia alpina. Este hecho salta a la vista cuando se franquea la divisoria Sil-Duero por el alto de Peña Aguda y se aprecia el gran desnivel entre el cauce del Eria, que discurre por allí a unos 1200 m de altitud, y el del Cabrera, que lo hace a unos 800m. El gran desnivel se salva apenas 3 Km en línea recta.

 

   
   
| Jueves, 30. Octubre 2014 || Diseñado por: Roberto PC |